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Entrevista para RGB Magazine

 

Sabemos que tu trabajo te antecede, pero tú ¿cómo lo definirías? ¿y cuánto han influenciado tu modo de ser y personalidad en tu trabajo?

Una vez alguien muy importante para mí me dijo que yo baso mi trabajo en intentar hacer localidad y promover la idea de la permacultura cultural, revalorizando principios y costumbres desde lo local y hasta lo global. A mi me gusta creer que mi trabajo intenta ser auténtico, congruente e inclusivo.

Sobre la segunda pregunta; Siempre he pensado que somos una especie de embudo social que capta toda esa información y conocimientos que nuestro contexto y día a día nos aportan, y gradualmente la sintetizamos en algo que llamamos diseño; sin embargo, mientras más lo pienso más llego a la misma idea: los diseñadores no somos artistas, y por lo tanto no tenemos derecho alguno a creer que podemos reflejarnos en nuestro trabajo, pero del dicho al hecho hay mucho trecho, y te puedo confesar que al día de hoy aún me resulta imposible que las experiencias, vivencias y aspiraciones personales no se expresen en mis proyectos.

¿Tienes alguna metodología estricta que sigues para crear objetos,  explícanos tu proceso creativo (sin spoilers)?

La respuesta fácil es que no hay una metodología que aplique para todos los proyectos; sin embargo no es la respuesta correcta. Si puedo decirte que hay una especie de juego donde participan distintas “fichas” que cambian de posición. Esas fichasson como un equipo deportivo (futbol, béisbol, basquetbol, lo que más te acomode), hay titulares y banca, y en algunas ocasiones, dependiendo del juego, entran unas y salen otras. Habitualmente juegan:

  1.  Bienestar (o cual es el futuro que quiero vivir)
  2.  Cultura (o el valor de lo propio)
  3. Juego (o el gesto como conexión emocional)
  4.  Hábito y Costumbre (o los rituales como atributo)
  5. Congruencia (o hacer algo responsable y consciente para todos los posibles contextos)

Mi estrategia en este juego es enfocarme siempre en la experiencia, en el momento, en el instante que aspiro provocar en la persona, ya sea hacer sentir que algo es más fácil, más rápido, más divertido, más humilde, más sereno, más amoroso, más cálido. Siempre empezar y terminar en ese instante, y eliminar todo lo posible del objeto, que al final de cuentas es solo una excusa y recurso para garantizar que el mensaje llegue sano y salvo. Sinceramente pienso que el diseñador no debe preocuparse por el objeto, sino ocuparse de la experiencia.

La escena del diseño contemporáneo en México se está volviendo un lugar muy activo, platícanos tu experiencia ¿éxitos? ¿Sustos? ¿Aprendizajes?

Estoy de acuerdo contigo J.L.; el diseño en México es hoy algo activo, dinámico, inquieto pero también voluble, me recuerda a un comentario de Jasper Morrison en que hace alusión al diseño describiéndolo como  “un adolescente inmaduro e insoportable, emocional e irresponsable”. Nuestra disciplina está creciendo, sin duda alguna, pero nos falta muchísimo camino por recorrer; y el peligro está en creer que ya llegamos (ojo a los estudiantes). Nos gana el ego y la soberbia, y la idea de creer que el diseño puede salvar al mundo.

Experiencias al respecto son muchas: La enorme oportunidad de poder crear algo como Cooperativa Panorámica y aprender de la mano de los mejores diseñadores de mi generación, o el poder trabajar junto a Nido Muebles en uno de los proyectos más complejos y satisfactorios que he podido vivir, sin dejar de lado la enorme gratitud que tengo hacia la docencia que cada día me enseña algo nuevo.

Hay otra parte de tu perfil como diseñador que me interesa mucho y es la docencia ¿Cuánto ha cambiado tu acercamiento al proyecto el hecho de dar clases? ¿Por qué?

Dar clases es lo mejor que me pudo haber pasado como diseñador (y he de confesar que de estudiante era el futuro menos prometedor para mí; me prometí incluso nunca ser profesor!).

Solo la oportunidad de poder escuchar e interactuar con otras personas en un proceso creativo es algo que naturalmente fomenta el crecimiento personal, aumenta el vocabulario y recursos que puedo usar al momento de crear, además de poner a prueba métodos y procesos a través del diálogo y entendimiento con personas mucho más creativas que yo.

Desde mi experiencia en la Facultad del Hábitat, con el apoyo de los maestros que alguna vez me formaron a mí, hasta la oportunidad de poder llevar la Dirección del Departamento de Diseño industrial de CEDIM, donde puedo involucrarme en las entrañas de una institución y dedicar mi día a día no a diseñar productos, sino a diseñar diseñadores. Son experiencias que sin lugar a dudas te ayudan a ser una mejor persona (y por ende un mejor diseñador).

En la misma línea me da un gusto enorme darme cuenta de que cada vez más diseñadores industriales que ejercen profesionalmente y definen el futuro de la escena del diseño en México, se involucran en el mundo académico, compartiendo sus experiencias y conocimiento a generaciones más jóvenes. Este cambio de paradigma donde la colaboración y vinculación entre generaciones me resulta maravilloso; atrás quedaron esos años (y diseñadores) que daban la espalda a la juventud por miedo a perder lo que ellos creían suyo.

¿Qué les aconsejas a los estudiantes que están formándose en el diseño (industrial, de producto, de servicios)?

No aspiren a diseñar un objeto, anhelen concebir un momento.

Finalmente hablando te la tierra que te vio nacer, hay argumentos (trabajo de egresados, participación en decode, utilitario02 y ésta revista) que proyectan a San Luis como exponente de diseño a nivel nacional, ¿qué piensas tu? ¿Crees que los potosinos hacen y consumen diseño? ¿Cómo podemos crecer como comunidad?

Creo que esta pregunta (s) se puede responder en distintos sentidos: De inicio el diseño debe responder a las necesidades y aspiraciones de una sociedad, y hoy esas necesidades y aspiraciones tienden a ser más empáticas con la mercadotecnia y los medios de comunicación y menos cercanas al usuario. En ese sentido creo que el diseño en San Luis está creciendo, sin lugar a dudas. Ahora, si nos detenemos a pensar qué tanto está aportando el diseño a la sociedad que lo alimenta, creo que hay mucho por hacer, y esto no es exclusivo de San Luis; es algo presente en todo el país.

El dialogo con la industria, la sociedad y el entorno es una tarea pendiente para todos los diseñadores mexicanos; no nos hemos puesto las botas de trabajo dispuestos a ensuciarnos. Falta salir a la calle y mirar a nuestro alrededor, entender el mundo que habitamos, comprender a los otros actores en la escena y saber qué es lo que ellos realmente necesitan, y solamente entonces empezar a diseñar.

Con lo anterior dicho no puedo dejar de decir que me alegra y satisface ver como algunos jóvenes diseñadores potosinos están involucrándose cada vez más, poco a poco, en esos diálogos.

…Cierro con unos puntos suspensivos porque lo mejor que me has platicado nunca te lo he preguntado, así que mejor termina tu, gracias por todo…

Ok, muchas gracias a ti José Luis, en verdad es para mí es un placer responder a tus preguntas y tener la oportunidad de expresarme y compartir con los lectores de la revista RGB. En el fondo me alegra muchísimo darme cuenta de cómo el diseño empieza a ser una disciplina relevante para nuestra sociedad, y si bien me preocupa y me llena de temor toda la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros, me puede más el reto y la oportunidad de hacer algo que haga la diferencia. Me gustaría cerrar reflexionando sobre lo que dijo alguna vez Bruce Mau y desear que pronto los diseñadores dejemos de hablar del mundo del diseño y empecemos a hablar del diseño del mundo.  

Estas preguntas formaron parte de la entrevista realizada por Jose Luis G. Cabrero a Christian Vivanco, en el año 2015 para la revista -RGB-.